no tengo miedo

Isabel Álvarez, "no tengo miedo"
Hoy he estado re-mirando el libro que me compré la última vez que fui a la Fundación Antonio Pérez. Es de Javier Pagola y se llama Diario (1998-1999) y he descubierto con sorpresa que tengo un dibujo que no es más que una burda "copia" o siendo benevolente esta "inspirado en", o "es un homenaje a" los suyos.
No tengo tiempo de fotografiar o escanear a Pagola, pero en uno de los Diarios de andrómeda esta éste:

Me lo ha vuelto a hacer...
me ha dado una sorpresa maravillosa, se me han saltado las lágrimas de la emoción, de alegría!!!
Estoy más feliz que una perdiz.
Se aceptan sugerencias sobre cosas que no perderse en la ciudad a la que siempre hay que volver.
Estoy muy contenta, tengo ganas de que llegueís a casa y celebrar.
He sido muy madrugadora, y ya tengo regalos!!! El primero un libro ñam ñam: "Testo Yonqui" de Beatriz Preciado

Hay muchos motivos para adorar a Sampedro, podeis descubrir alguno en su página, yo hoy he leído dentro de la sección miradas este maravilloso "Trampantojo"
LIBERALIZACIÓN
Como se deriva de "libertad", la palabra "liberalización" suena muy positivamente. Escucharla sugiere promesas de que nos quitan ataduras, nos abren horizontes y nos aguardan proyectos.
Pero ¡cuidado!, no vivimos solos sino con otros. Veamos un ejemplo:
Varios chicos disfrutan de un columpio mecánico, meciéndose durante un cierto tiempo cada uno. De pronto llega un grandullón y acaba con las reglas del juego. "Nada de turnos ni normas. Esto se liberaliza". Y, como es el más fuerte, se instala en el columpio y no se apea hasta que se le antoja. Los demás descubren entonces cómo liberalizan los poderosos. Cuando hay conflicto entre fuertes y débiles -y rara vez hay equilibrio de poderes- son los débiles quienes reclaman normas contra el posible abuso, mientras los fuertes quieren tener las manos libres para aprovecharse de la situación.
Trampantojo: "Liberalizar el mercado de trabajo" no es dar más libertad a los obreros sino entregarlos a la decisión de los patronos.
Ha muerto Arthur C. Clarke.

Cuando leí Cita con Rama estaba inmersa en la fascinación por la ciencia ficción, y me gustó muchisimo.

La vimos (unas cuantas pero no recuerdo quiénes) cuando la estrenaron, en alguno de los cines cercanos a los cubos.